FANDOM


History: Sucedió en el Perú


El TahuantinsuyuEdit

Sucedió en el Peru - video y relato del programaEdit

300px|left De acuerdo al mito, los hermanos Ayar salieron de la cueva de Pacaritambu o Posada del Amanecer. El nacimiento en una cueva era una figura clásica de la mitología andina, porque las pacarinas, o lugares de origen, eran siempre accidentes naturales, como cuevas o fuentes de agua. Esta cueva estaba en el cerro Tamputoco, que tenía tres ventanas, de una salieron cuatro hermanos y cuatro hermanas. (Insert illustration: Hermanos Ayar.)

Los legendarios Ayar y sus hermanas iniciaron su andar por punas y quebradas avanzando por los Andes con el propósito de encontrar un lugar apropiado para asentarse. Pronto se deshicieron de Ayar Cachi, rogándole que vuelva a la cueva originaria y cuando entró, sus hermanos la tapiaron dejándolo encerrado para siempre. Los demás le temían porque Ayar Cachi disponía de poderes que amenazaban al resto; su honda era capaz de derribar cerros y formar quebradas.

Los Ayar eran agricultores, aunque también errantes. Ellos se detenían a producir y después de unas cosechas retomaban su marcha. No eran recolectores y cazadores, sino agricultores y ganaderos trashumantes, que estaban en busca de un buen lugar para establecerse. Esta condición parece haber sido común en los Andes cuando ante el aumento de la población, algunos grupos organizados en ayllus salían en busca de nuevas tierras donde establecerse.

Después de mucho andar, los Ayar llegaron a un sitio donde decidieron que Ayar Uchu se transforme en piedra para convertirse en huaca, un lugar sagrado a ser llamado Huanacauri. Esa huaca los ayudaría a encontrar su sitio en este mundo, porque la forma lítica era un recurso andino para perpetuar a un personaje. Así, Ayar Uchu siguió en contacto con su grupo brindándoles aliento y sabiduría divina. En ese lugar y en su memoria se celebraba la ceremonia de iniciación de los jóvenes incas, el warachicu.

Vuelta a caminar, hasta que Ayar Manco arrojó una vara para que se asiente donde ellos debían permanecer. Esa vara voló hasta el paraje llamado Gauayanaipata, donde el terreno permitió que se clave en el suelo. Trataron de llegar al sitio, pero encontraron resistencia de otros grupos humanos y tuvieron que volver atrás. Desde allí, Ayar Auca voló al encuentro de la vara clavada en el suelo. Al tocar tierra se volvió un monolito de piedra. Esta segunda transformación en monumento lítico les anticipó el triunfo, porque en el mundo andino las grandes piedras señalaban la propiedad.

Ayar Manco cambió de nombre por Manco Capac y entró a la zona elegida, donde se levantaría el futuro Cuzco. Esta región estaba densamente poblada y los recién llegados sólo encontraron sitio en las alturas del pequeño valle del Huatanay. Antes tuvieron que pelear, incluso por su modesto lugar de asentamiento. En esa lucha fue fundamental una de las mujeres llamada Mama Huaco.

Ella era valiente y aguerrida, en medio de la refriega mató a un enemigo, le extrajo el pulmón y soplándolo produjo un ruido espantoso que ahuyentó a los rivales. Mama Huaco representa un tipo de mujer andina, de prospecto varonil, que no se amedrenta nunca, ni ante el frío ni ante la violencia. Estos atributos la hacen mujer libre, no sometida necesariamente al matrimonio, a menos que ella sea quien lleve las riendas.

El otro prototipo femenino es Mama Ocllo, que representa a la mujer en su papel tradicional. Mama Ocllo se halla también en el otro mito inca de orígenes, aquel de la pareja primordial que nace del lago Titicaca. En ambos relatos, Mama Ocllo cocina, teje, prepara la comida, educa a los hijos y cuida de los ancianos. Así, ella es el ideal de la mujer sumisa que se acopla al varón para que sea él quien conduzca la pareja.

De acuerdo al cronista Sarmiento de Gamboa, los ayllus que fundaron el Cuzco estaban dirigidos por cuatro personajes: Manco Capac, Mama Huaco, Sinchi Roca y Manco Sapaca. Es decir, en este relato mítico una mujer tenía mando político y era parte de la elite gobernante por derecho propio y no solamente en tanto esposa o madre del jefe. En este sentido, la sociedad andina tuvo algo de patriarcal, pero el balance entre los sexos estaba compensado por el poder político que adquirieron algunas mujeres. Ese poder relativo de la mujer prehispánica estaba reforzado por el papel fundamental de lo femenino en el parentesco.

En efecto, la mujer era decisiva para la definición del parentesco. Los incas estaban organizados en panacas; familias ampliadas dueñas de extensas propiedades en común que sustentaban su amplia intervención en la vida política del Cuzco. Es más, las panacas eran instrumentos cruciales de la acción política imperial. Como grupo de parentesco su definición era matrilineal. El hombre pertenecía a la panaca de su madre y sus hijos varones no se clasificaban con él, sino con sus progenitoras. El término Panaca viene de pana, que significa hermana. Por ello, las madres de los candidatos eran muy influyentes en la selección del futuro soberano. Ellas movilizaban a su propio grupo de parentesco para ejercer presión y montaban alianzas entre mujeres. Todo ello para posicionar a un hombre como potencial sapa inga, o gran jefe de los incas.

Durante algunos centenares de años, los incas fueron un grupo étnico entre otros, arrinconado en las nacientes de un pequeño tributario del Vilcanota, ni siquiera estaban ubicados en el valle sagrado sino en una tierra ciertamente marginal a los grandes recursos naturales regionales. Desde ahí fueron creciendo y cobrando cierta importancia como una entidad política que participaba activamente de coaliciones entre los quechuas. Desde hacía mucho tiempo, los quechuas mantenían un estado de guerra intermitente con los chancas. Éstos provenían de las actuales regiones de Ayacucho y Andahuaylas, habiendo avanzado recientemente sobre Abancay. De acuerdo a otro ciclo de relatos míticos, en tiempos del octavo inca, Huiracocha, los chancas se volvieron una grave amenaza porque avanzaron desafiantes hacia el Cuzco.

Este segundo mito relata cómo los incas rompieron el cerco de otros curacazgos y se impusieron para establecer el imperio. Los chancas fueron derrotados por Pachacutec y a continuación el inca invadió el actual Ayacucho. Luego, dio la vuelta y conquistó la región del lago Titicaca. A través de estas campañas, el inca se estableció en las sedes de los antiguos estados de Wari y Tiahuanaco. Estas dos campañas le proporcionaron a Pachacutec un gran poder, al unificar el área sur andina y propulsarla como cabeza de una nueva unificación del mundo conocido. No se reflexiona suficiente sobre las dimensiones del mundo para los andinos de la era prehispánica, por ello conviene resaltar que, para estas personas, el suyo era todo el mundo, no tenían contactos regulares ni conocían otras civilizaciones.

A continuación, Pachacutec quiso resolver el tema político de la sucesión del inca. Conforme a la organización de las panacas, el soberano tenía hijos reales o adoptados en todas las panacas y ellos competían entre sí para definir quien era más capaz de hacer alianzas para imponerse como nuevo soberano. Por ello, cada sucesión era una gran desorden y lucha abierta entre la aristocracia. Pachacutec trató de sortear ese riesgo incorporando un hijo como coregente, para irlo entrenando y dejarlo como sucesor al fallecer. Por ello, nombró a Amaru Inca Yupanqui, pero éste tenía espíritu de ecólogo y no de político ni de militar. Por ello, con su consentimiento, Pachacutec nombró a otro de sus “hijos”. Esta vez el cargo recayó en Túpac Yupanqui, quien fue un gran guerrero. La segunda gran expansión es fruto de las acciones de Túpac Yupanqui, quien conquistó al reino de los Chimú y completó las conquistas de la costa norte. Posteriormente Túpac salió en balsas y habría avanzado hasta la isla de Pascua.

Al fallecer Túpac Yupanqui, el nuevo soberano fue Huayna Cápac, quien llevó la expansión al máximo, habiendo incorporado el actual Ecuador y la zona de Pasto en la Colombia de nuestros días. Con Huayna Cápac los incas habrían encontrado su temprano esplendor. Por su parte, las conquistas incas habían extendido la frontera sur bastante más allá de la Bolivia contemporánea. El Tahuantinsuyu de hecho abarcaba medio Chile y toda la zona andina de la Argentina , que es bastante extensa. Más allá sólo habían tribus poco civilizadas, que los incas no tuvieron interés en incorporar a su dominio. La selva baja fue otro de sus límites naturales y su mundo corría a lo largo de los Andes y los desiertos costeros. Dos columnas vertebrales que conectaban a un mundo especialmente vertical, donde el territorio estaba quebrado en múltiples pequeños nichos productivos, situados a muy distintas alturas y dotados, por lo tanto, de ecologías propias y singulares.

La formidable expansión política de los incas estuvo basada en un universo de conceptos e instituciones que eran bastante comunes. Desde Caral en adelante había una historia compartida y muchas relaciones entre el conjunto de grupos étnicos que poblaban el mundo andino. Por ejemplo, el ayllu era universal. Antes que la familia nuclear como la conocemos hoy en día, en ese tiempo habían ayllus. Ellos eran el verdadero parentesco y también eran la vía para el acceso a la propiedad. Quien carecía de parientes era un huaccha, un pobre, un guachito, porque el ayllu era tanto familia como recursos.

Otro elemento común era la verticalidad. El trueque estaba muy extendido y los grupos étnicos tenían su gente dispersa por un territorio que incluía enclaves en distintas alturas. Así, un mismo grupo étnico tenía propiedades e integrantes cultivando y produciendo en todos los pisos ecológicos. Por ello, cada grupo era relativamente autónomo y disponía de productos muy variados para su dieta. Estos productos eran intercambiados en ocasión de sus fiestas y peregrinajes religiosos. A través de sus enclaves productivos, cada grupo étnico disponía de un universos de recursos e idealmente era autónomo.

Sin embargo, en la costa hubo un intercambio sostenido de productos a larga distancia. Los mercaderes de Chincha y de otras regiones costeras viajaban por mar para traer conchas sagradas del actual Ecuador. Ellos conducían grandes balsas que asemejaban naves y que llevaban telas y productos de metal para intercambiar con los productores del norte de Sudamérica. Francisco Pizarro, en el transcurso del segundo viaje de la conquista, se topó con una de estas balsas de mercaderes y los cronistas dejaron una descripción maravillada de su complejidad; admiraron su tamaño, la cantidad de gente que viajaba en ella y la riqueza de la mercadería que transportaba.

Otro elemento común fue la organización del trabajo. La base era el ayni, la ayuda mutua, el viejo principio del hoy por ti y mañana por mi. En ocasiones toda la comunidad trabaja para algún propósito colectivo y en esas ocasiones la actividad era conocida como minga. Finalmente, el estado solicitaba mano de obra para propósitos mayores, como conformar el ejército o tejer para los depósitos reales o para cuidar los caminos o para cultivar sus haciendas. En esa oportunidad el trabajo se llamaba mita y fue el antecedente de la institución colonial con el mismo nombre. Pero, en tiempo del inca reinaba el principio de la redistribución y si el estado solicitaba trabajo pues cumplía con su parte, entregaba obsequios en agradecimiento y cuidaba que la obra encargada tuviera sentido social, siendo de utilidad para la prosperidad general.

Las conquistas incas utilizaron tanto la persuasión como la fuerza. El ejército fue uno de los instrumentos de su dominio y los incas se caracterizaron por su disciplina y orden en el combate. Por otro lado, la diplomacia fue fundamental porque muchos curacazgos prefirieron una incorporación pacífica a la nueva entidad conocida como Tahuantinsuyu que estaba en construcción. Así, lograron expandirse porque se apoyaban en un sustrato común y porque emplearon hábilmente los recursos del poder. Los incas fueron grandes organizadores.

Sus instrumentos de gobierno fueron los quipus y los caminos. Gracias a los nudos pudieron llevar las cuentas de la tributación y de la distribución del trabajo de construir un imperio. Por su parte, los caminos pudieron mantener conectadas las partes de un mundo tan extenso, más aún si recordamos que, salvo la vía marítima, todos los desplazamientos eran a pie. Esos caminos existían desde antaño y los incas reordenaron el sistema para darle gran fluidez. Habían sido hechos para cubrir las rutas de peregrinaje, al cual fueron tan afectos los andinos desde el comienzo mismo de la civilización. Su uso en tiempos del inca era múltiple, pero debe tenerse bien presente que el estado los empleó para controlar el territorio a su cargo. Por ahí pasaba el ejército y sus caravanas de llamas; por ahí corrían los chaskis llevando noticias y órdenes.

Pero, la expansión fue demasiado extensa. Había un tema religioso que empujaba siempre hacia delante. Cada soberano dejaba a sus deudos, organizados en su panaca, los bienes que había conquistado personalmente. Con esos bienes se le rendiría culto a su momia. Por ello, tenía que legar nuevos territorios a su grupo de parentesco, para que su propia momia pueda ser honrada en los siglos venideros. Este factor empujó una gran expansión y en vísperas de la llegada de los españoles el Tawantinsuyu parece haber estado en vías de fracturarse. ¿Qué hubiera sucedido? Es imposible saberlo, pero era aún una entidad política joven, tenía unos cien años de fase imperial y aparentemente tenía techo por delante. Lo que si queda claro es que, en vísperas del contacto con occidente, los incas estaban en medio de grandes cambios y viviendo una transición.


Invitados del Programa El TahuantinsuyuEdit

  • Waldemar Espinoza (historiador)
  • Luis Lumbreras (arqueólogo)
  • Lidia Fosa (historiadora)
  • José Canziani (arquitecto)
  • Alfonsina Barrionuevo
  • María Rostworowski (historiadora)

Ad blocker interference detected!


Wikia is a free-to-use site that makes money from advertising. We have a modified experience for viewers using ad blockers

Wikia is not accessible if you’ve made further modifications. Remove the custom ad blocker rule(s) and the page will load as expected.